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Nueva York comienza a salir de abajo del manto de nieve que dejó la nevisca o el huracán de invierno que la azotó desde la tarde del domingo 26 y hasta el lunes 27 de diciembre de 2010, y lo hace al mejor estilo de los newyorkers, insatisfechos por lo que vieron.
La temprana tormenta invernal que azotó el noreste de Estados Unidos dejó ciudades enterradas en nieve, más de 6.000 vuelos fueron cancelados, miles de viajeros varados e interrumpió el transporte al final del feriado de la Navidad.
Pero en particular, Nueva York sufrió graves efectos de primera mano, aunque sin que se tuvieran que reportar pérdidas de vidas.
La nieve caída varió de 74 centímetros en el norte de Nueva Jersey hasta 60 centímetros en la ciudad de Nueva York y 46 centímetros en Boston.
Sin embargo, en la Gran Manzana se vivieron situación que provocaron vergüenza al espíritu combativo y de liderazgo de los neoyorkinos.
Un tren subterráneo quedó atrapado durante toda la noche en uno de los túneles debido a la nieve y miles de vuelos debieron ser cancelados, en tanto los autobuses quedaban varados en el centro de Manhattan y hasta una máquina de limpieza de la nieve fue grabada en video chocando repetidas veces a un auto estacionado.
Las críticas a la respuesta del gobierno local del alcalde Michael Bloomberg fueron variadas e irritaron al gobernante, quien defendió el esfuerzo de limpieza de la alcaldía, alegando que las cuadrillas demoraban por los autos abandonados en las calles.
"No hay razón para que todos se alarmen", afirmó. "Nuestro municipio está haciendo exactamente lo que ustedes desean que se haga", agregó.
Al amanecer del martes 28 de diciembre de 2010, aún continuaban las tareas de limpieza en los aeropuertos
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